Respuesta del Ayuntamiento de Jerte sobre la enajenación del Reboldo. 1811.

 Sobre enajenación del monte Reboldo por el incendio

  

7 marzo de 1811 reunidos en las casas del Ayuntamiento, representando a todos, ante el escribano del ayuntamiento, dijeron:

 

-       “por orden de la suprema Junta de Gobierno de esta provincia se les ha mandado como a las justicias de los demás pueblos de ella se proceda a la venta// y enajenación de la mitad de los terrenos baldíos de dichos pueblos y la tercera parte de sus propios.

 

-       Por lo tocante a los propios de esta villa, considerando que ella no tiene ni disfruta otros que un pedazo de monte castañar reboldano, que en tiempos pasados era propio y privativo de los vecinos que cogían a mano la castaña pagando el diezmo de la que cogía cada uno a la mitra episcopal de la Ciudad de Plasencia y satisfaciendo las cargas y gastos de la villa por repartimiento que se hacía al vecindario. Que posteriormente acordaron los mismos vecinos juntos en Concejo pleno, el acotamiento de dicho castañar reboldo para montanero de los cerdos que criaban y beneficiaban los vecinos para sus matanzas pagando estos el aprovechamiento con destino a la satisfacción de referidas cargas y gastos como son los salarios de la Justicia y concejales, escribano de Ayuntamiento, Maestro de primeras letras,// Pregonero y demás dependientes de la villa, los réditos de un capital de censo de 17.000 reales de principal que ha pagado esta y actualmente paga al convento de Religiosas de la Encarnación de Plasencia, veredas y más gastos infinitos eventuales y extraordinarios que ascienden anualmente de 4500 a 5000 reales que apenas alcanza al cubrimiento de ellos el producto de la montanera de referido castañar Reboldo.

 

-       Que con el motivo de haber sido este pueblo el que más se ha señalado en la actual guerra contra los franceses en la defensa de la Religión, el Rey y de la Patria, pues después de haber entregado y tener empleados en el ejército toda la gente moza ha contribuido para la subsistencia del mismo ejército con cantidades considerables de dinero y víveres más otro pueblo alguno y ha defendido a sus propias expensas la entrada en este valle del enemigo que habiendo tomado la inmediata provincia de Castilla intentaba penetrar por él porque le facilitaba la entrada a la ciudad de Plasencia, capital de este partido, convocando a la dicha defensa a los pueblos inmediatos, manteniendo a su costa mucho tiempo una partida de guerrilla y tropa inglesa y velando de día y de noche// los mismos vecinos con las armas en la mano con total abandono de sus quehaceres consumiendo en tan dignos servicios no sólo los caudales públicos del pósito propio y arbitrios y otros, sino también los de los vecinos pudientes sin que ninguno se hubiese negado a franquearlos. Con cuyo motivo se adquirió este pueblo el mayor odio de los franceses y se hizo el blanco de su ira en tanto grado que habiendo protestado reducirle a cenizas por último lo consiguió por medio de las tropas del Duque de Dalmacia que habiendo entrado en Plasencia y extendiéndose por este valle arriba, perdonando a los demás pueblos, pegaron fuego a éste, quemándole enteramente, abrasando toda la población, reduciendo sus casas a cenizas hasta los cimientos, pereciendo en ellas cuanto tenía el pueblo con las bodegas y cubas en que se entrojaba el vino, en cuya cosecha consiste principalmente la subsistencia de estos naturales, habiendo quedado éstos generalmente puestos en la calle, arrimados a los escombros de las casas, expuestos a la inclemencia de los temporales, sin casas donde recogerse, sin camas en que dormir, sin ropas con que abrigarse, sin arbitrios para cultivar las viñas, sin cubas para en//trojar la uva, sin tener de qué echar mano para alimentarse y sin medio alguno para subsistir constituidos en el último extremo de la necesidad.

 

-       Que con este motivo no puede ni debe carecer el pueblo del referido castañar Reboldo por ser el medio más principal para su reformación porque le suministra el maderaje que necesita para la construcción de nuevas habitaciones, para hacer cubas, baños y gamellones y otras infinitas piezas de madera, le produce leña seca para quemar en los hogares, como también los castaños de planta que necesitan los vecinos para replantar sus castañares perdidos y que se van perdiendo por la epidemia contagiosa que ha seguido y que sigue actualmente en todo este partido.

 

-       Que por el contrario la enajenación del mismo reboldano o su tercera parte, sería privar a los vecinos la reformación del pueblo y sería acabar de consumar su ruina.

 

-       Y últimamente, que los otorgantes no podían menos de poner todas estas consideraciones en la alta y sabia penetración de la Suprema Junta, solicitando que por un efecto de su notoria conmiseriación se digne dispensar a este desgraciado  pueblo de la enajenación de referido castañar Roboldo, única finca de sus propios, y para ello han venido// en otorgar poder …(...)... a Fray Alonso Cepeda, natural de esta villa, religioso Dominico en el de San Vicente de la ciudad de Plasencia, facultativo para que pueda presentarse ante los señores de referida Junta Suprema de esta Provincia y en los demás tribunales que convenga y con derecho pueda y deba en ellos hacer representaciones y memoriales a los fines a los que se dirige este poder, presentar documentos y ejercer y practicar judicial y extrajudicialmente cuantos actos y diligencias sean necesarios ...(...)...

 

-       Testigos: Alonso Cepeda, Lorenzo Gómez y Antonio Blázquez

 

-       lo firmaron los señores otorgantes:

 

Lorenzo Buezas                     Juan Gallego                          Baltasar Gallego

 

Ramón de Oliba                     Ramón Montero

 

Francisco Zepeda                   Juan Gallego

 

Alonso Beato                         Josef Arias

 

Antonio Carrión                     Diego Carrión

 

Tomás Jiménez                      Francisco Montero Susaño

 

Alonso Zarza                         Diego Gallego                        Agustín Delgado

 

                                               ante mí: Juan Sánchez

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