La iglesia que se encontraron los francesas. 1809

 

Notas de la iglesia donde se refleja el paso de las tropas francesas.

  

Vamos a analizar algunos puntos relacionados con la imagen de la iglesia parroquial y el impacto que sobre ella tuvo la estancia de las tropas napoleónicas alojadas en la misma.

 

El aspecto antes de la llegada de los franceses debía ser de obra relativamente nueva [1].

Se había construido apenas hacía 50 años y a lo largo de esas décadas se había ido adecentando y añadiendo elementos, más recientes.

 

-        El señalamiento de sagrado, hacía 40 años que se había ejecutado y se habían puesto los nuevos mojones. También se había hecho un enrollado alrededor de toda la iglesia en 1763.

 

-        Habían colocado una reja en el Archivo parroquial.

 

-        El cercamiento y enlosado del sagrado (atrio de entrada), se hizo en 1785, a continuación, y por los mismos canteros que habían realizado en el interior el embaldosado de las sepulturas.  Estamos hablando de 25 años antes del incendio del pueblo. La sensación tenía que ser de nuevo.

 

-        La composición de las vidrieras fue en 1778.

 

-        Las campanas también eran relativamente recientes, de 1742, 1751 y 1761.

 

-        El osario se hizo en 1780.

 

-        Mucho más reciente era el embalaustrado del presbiterio y la escalera del púlpito, que se hizo en 1797, con un coste de 6.326 reales. Doce años antes de la quema.

 

-        Se mandó fabricar un canapé nuevo para esa zona principal, que superó los 900 reales de gasto.

 

-        Se había renovado recientemente una parte importante de vestuario, manteles de altares y cortinajes.

 

-        En los finales de siglo, 1799, el pintor Isidro Ioanoni y su hijo, pintaron el presbiterio, el canapé, las varas del palio, las puertas de los óleos y el púlpito, que supusieron otros 2.550 reales.

 

-        Para mitigar el frío suelo de granito se gastaron, ya en 1803, más de 1.000 reales para el esterado de la iglesia.

 

-        Cada 8 años, aproximadamente, se blanqueaba.

 

-        Y también en 1803 el maestro D. Manuel de la Inciera recibió 1.866 reales por la mesa para el altar mayor, la del colateral, remate, celosías al confesionario, cuelgarropa de la Sacristía, tarima a los cajones, vidrios a las ventanas y otros reparos.

 

Creo que queda claro que cuando llegaran las tropas francesas a Jerte en el verano de 1809, al menos la plaza de la iglesia, y su edificio parroquial tendrían un aspecto de nuevo, limpio y de una población asentada.

 

Echando un vistazo a las cuentas del libro de fábrica de la iglesia[2], aparecen comentarios muy claros de la situación que se vivió en nuestro pueblo por esas fechas. No son abundantes ni exhaustivos, simplemente se trata de anotaciones que de alguna forma justifican esos gastos. Pero son esclarecedores.

 

De las observaciones principales podemos entresacar:

1.     La serie de gastos totales para cada año es muy irregular. Se mantiene lo básico y cuando se acumula lo suficiente se invierte a petición del obispado o del visitador.

 

(gastos en reales de la iglesia de Jerte para los años indicados)

 

1796

1797

1798

1799

1800

1801

1802

1803

1804

1805

2546

22153

4516

10190

3982

5997

4585

7864

10605

10326

 

1806

1807

1808

1809

1810

1811

1812

1813

1814

1815

9584

Sin datos

Sin datos

6758

Sin datos

11397

Sin datos

7336

Sin datos

8323

           

Puede ser que algunas de las anotaciones de un año sean el resumen de los dos cuando falta la presentación de cuentas, especialmente en el 1810-1811, 1812-1813 ya que los gastos anuales, si descontamos los extraordinarios, rondarían los 4.000[3] reales. Y a partir de esas fechas se hace presentación de cuentas cada dos años. Por este motivo la menudencia [4] de las anotaciones anteriores se pierde, y con ellas observaciones particulares que nos suministraban información extra.

Se ve una diferencia sustancial entre las inversiones antes de la invasión, con una iglesia boyante, y lo que ocurre después. Y más teniendo en cuenta que tienen que reponer y reparar los daños causados por los franceses, como se verá a continuación.

 

Llama la atención el gasto de 1797[5]. De todos los asientos destacan los ocasionados por el presbiterio “5800 reales al maestro Luís García erego por la obra mandada ejecutar por auto de visita, digo el embalaustrado del presbiterio de la iglesia y escalera del púlpito. 168 a Diego Merino de esta vecindad por la conducción a esta villa desde la de Bejar de dho embalaustrado. 116 a Manuel Peñasco Maestro de cantería vecino de Plasencia por asentar el presbiterio, matar y hacer la cal. 131-8[6] de 26 @ de cal compradas para la misma obra del presbiterio. 15 a David García de esta vecindad por acarrear la arena para la mezcla de la cal. 57 que costaron 400 ladrillos y 100 baldosas compradas para enlosar con inclusión del costo de la conducción. 40 de 10 libras de plomo para emplomar el mismo presbiterio, 6-6 por las diligencias de citación en virtud de un despacho librado por el tribunal eclesiástico en la causa ejecutiva contra unos dezmeros de Tornavacas”.

 

Y, curiosamente, para ropa, un terno nuevo. Supone otros 12.325 reales.  “terno entero cumplido, comprado en virtud de carta orden de su Ilustrísima que se ha tenido presente con fecha de 18-7-1796, pendón y capa morada, digo negra, que con otra morada que también se ha comprado con separación y costo 450 reales, compone toda esta partida 12.325 reales, y todo consta de recibo exhibido dado por el casullero Francisco García, vecino de Madrid”.

 

Entre ambos asientos suponen más de 18.000 reales. Quedando para el resto los 4.000 reales anuales habituales.

 

2.     No se recoge ningún asiento ni gasto en 1807 y 1808. No significa que no los hubiera, que sí que los hubo, si no que no se anotaron en las cuentas. Se hacían al cierre del mayordomo que solía ser cada dos años.

 

3.     Es llamativo el gasto extraordinario recogido en el año 1809[7]: “1532 reales para los materiales de la casa de la iglesia: incluye 1000 tejas y su conducción, el corte, labra y conducción de las vigas, tozones y alguna madera de sierra, algunos cientos de ladrillos y adobes para edificar la casa aparador de la parroquia con habitación para el cura párroco conforme a lo mandado por expresa orden del señor gobernador y provisor de este obispado. Más 98 reales para unas tejas más”. Todo nos indica que, con fecha posterior e inmediata al incendio, se debió arreglar una casa para el cura de forma provisional. Estaríamos hablando del otoño de 1809.

 

4.     Otros gastos que nos aportan elementos de la invasión, anotados en 1809, son:

 

a.     El breviario “comprado para regir el coro de la parroquia en las vísperas y días clásicos por haber destrozado y hecho pedazos el que había, las tropas que habitaron en la parroquia y descuartizaron las sagradas imágenes, durante un mes que ocuparon esta villa”.

 

b.     Las andas “que se hicieron nuevas por haberse quemado las que tenía la parroquia en el general Yncendio de esta villa”.

 

c.      Vinajeras. “6 reales por dos pares de vinajeras de latón y los 4 por un aro para hacer una manga [8] Parroquial por haber quemado las tropas todas las que tenía la iglesia”.

 

d.     Habitación. “pagados de expresa orden del señor provisor y gobernador del obispado a solicitud del Ayuntamiento y Junta Gubernativa de esta villa para ayudar a hacer una habitación provisional para el cura párroco que quedó sin poderse establecer en el pueblo después del general incendio”.

 

e.     Tenebrario. “un tenebrario nuevo y dos llaves para la parroquia, una para las puertas principales y la otra para la alacena de los santos óleos que estropearon e inutilizaron las tropas”.

 

f.       Reparos. “en los tejados de la parroquia y torre, puerta de ésta y demás que destruyeron las tropas en su ocupación de esta villa”.

 

g.     Gastos. “por transportar la plata y demás alhajas de la parroquia a sitios convenientes para preservarlas durante la ocupación de esta villa”.

 

h.     Gastos menudos. Esquila para la parroquia, traer ramos a las festividades y otras menudencias.

 

i.       Entrega de plata. “por la conducción de la plata sobrante de esta parroquia a la tesorería de Rentas de Plasencia como se mandó de orden superior del Gobierno comunicada por SSI”.

 

j.       Especiales. “63,5 reales de una colcha y guarnición para manteles al altar de nuestra señora del rosario que quedó sin ninguno de resultas de la ocupación de esta villa”.

 

5.     Otro apunte es el de 80 reales pagados “por transportar los bienes de la iglesia a la sierra, cuidarlos y volverlos a conducir a dicha iglesia en las venidas de las tropas francesas”. Se anota en las cuentas de 1811. Pero corresponderían a finales de 1809 y durante 1810.

 

6.     Como en 1810 no se consigna nada, debemos suponer que los 8.557 reales que se acreditan en 1811 puedan corresponder a ambas anualidades. Más cuando todo el pueblo está arrasado y la situación es deplorable en todos los sentidos. En muchos documentos se la considera paupérrima, en la extrema necesidad y pobreza en la que se ha sumado la totalidad de la población. Esos 8.557[9] reales son “por la deuda, carta cuenta y competentes recibos de los maestros acredita este mayordomo haber gastado y pagado por la construcción y demás materiales invertidos en la casa parroquial de esta villa mandada fabricar por providencia superior del señor gobernador provisor y vicario general de este obispado”.

 

Parece ser que la casa el cura se fue adecuando año tras año.

 

-        La obra fuerte se hizo entre 1810 y 1811. Como se ha señalado arriba.

 

-        1812/1813. Se ponen los vidrios de la casa curato. “a Rafael por mudar los postigos y preparar los vestidores para los vidrios de las ventanas de la casa”.

 

-        1814/1815. No hay referencias en gastos de la casa. Aunque en el anterior de 1813 se anotan 56 reales de réditos “pagados al Sr cura Dn Félix Caleya por réditos de 4 años: 1811, 1812, 1813, 1814 que la iglesia debe pagar a la demanda de ánimas de un censo”. Y 1.406 reales “que Félix Caleya cura que fue de la iglesia parroquial de esta villa[10] como administrador que fue del diezmo menudos de ella el año de 1813”.

 

-        1816/1817. “de lo adatado para obras en esta cuenta se han gastado en la casa que habita el señor cura propia de la iglesia 58 reales en componer la chimenea, la escalera, embaldosar la sala, hacer las llares, varillas para las cortinas, alcayatas y clavos, vasar, mesas de estudio y otra de alas, estante para los libros, ropero y pesebre en la cuadra”.

 

-        Del mismo bienio al albañil 191 reales “por 288 baldosas, 150 ladrillos, conducción de éstos y aquellos, asentarlas, conducción de barro, del peón de albañil y dos peonadas de éste para componer la chimenea y embaldosar la sala de la casa que habita el señor cura”.

 

-        Y para la teja, 82,5 reales de “325 tejas para la iglesia y su dicha casa, conducción de éstas y 4 peonadas de trastejo”.

 

-        La madera, 86 reales “pagados a los aserradores y gañanes que arrastraron la madera para el pesebre estante, una mesa de alas, ropero y componer la escalera de la casa que habita el señor cura”.

 

-         “Mesa de estudio para la casa que habita el señor cura”. 60 reales.

 

-        Y todavía en 1819 se cargan 190.5 reales por “39 arrobas de cal para la casa del cura”.

 

Una vez vistos estos apuntes, podemos suponer que la iglesia quedó relativamente maltrecha, pero en mejores condiciones que el resto de la población. Podemos creer que en ella y alguna casa en los aledaños se acantonaron las tropas francesas durante el mes que se supone estuvieron, como anotaron en el libro referido.

 

Si hacemos caso a los datos aportados por Flores del Manzano se trataría de unos 5.000 soldados. Mas o menos en la línea de lo que testifican los interrogados en el documento que se eleva para obtener la exención de tributos y que veremos más adelante. Estos testigos calculan sobre 3.000 y 4.000 soldados.

 

De todos modos, era un número demasiado elevado para una población tan pequeña [11] y civil, mermada por los jóvenes que están en el servicio de las armas, incorporados al ejército y combatiendo fuera de su tierra. Lo único que les quedó fue huir con lo que pudieran salvar. Así se desprende de cómo se pusieron a recaudo la plata y alhajas de la parroquia. Y como hay otro apunte, posiblemente “los bienes” y alguna imagen, como podría ser la del Cristo del Amparo [12].

 

Se trató de un castigo ejemplar y desmesurado. También para atemorizar al resto de poblaciones del valle. Aunque no único. Las barbaridades de las tropas de Soult hicieron estragos en muchos pueblos de la zona. Sobre los gastos ocasionados también hablaremos en otra entrada.

 

 

 

 



[1] Ver la entrada de gastos extraordinarios de la iglesia.

[2] Es el libro donde anualmente se asientan los gastos ocurridos en la parroquia para su mantenimiento. Sobre este asunto consultar las entradas anteriores referidas a él.

[3] En el Interrogatorio de 1791 se expone que los ingresos de la iglesia son de aproximadamente 6000 reales anuales. Supera los gastos y genera un remanente que permite las inversiones de fin de siglo e inicios del siguiente en las cercanías de la Guerra de la Independencia.

[4] Al hacer anotaciones globales y conjuntas se pierde la información puntual, o el comentario concreto, anecdótico quizás, pero más humano de la escueta cifra. Además, se pierden pistas de procedencia o quién las realizó.

[5] Justo el año del deslinde definitivo entre Vadillo y Jerte. (Ver las entradas en el blog del 8/7/20)

[6] Este tipo de contabilidad se corresponde la primera cantidad en reales y la segunda, detrás de la raya (-) los maravedíes (fracción de real). Así, 131-8 serían 131 reales y 8 maravedíes.

[7] Se entiende que es una edificación provisional para salir del paso y alojar al cura. En parte complementa lo que Flores del Manzano anotaba sobre que en septiembre de 1810 se reedifica la casa curato por cuenta del Ayuntamiento, viviendo mientras el cura Caleya en la ermita del Cristo. Con los datos que tenemos, y que aporto más abajo, parece indicar que la casa parroquial para el cura se construyó a iniciativa y demanda del Obispado de Plasencia y del Ayuntamiento de Jerte. Pero los fondos apuntan más a que se pagaron con el dinero de la iglesia. Las anotaciones sucesivas, y las cantidades corroboran esta idea. Se hizo una casilla provisional y luego se reedificó la principal con un monto importante. En años sucesivos se gasta dinero de la iglesia en la adecuación total de la vivienda, incluso ya estaríamos en 1816 o 1817.

[8] “Adorno de tela que, sobre unos aros y con forma de cilindro acabado en cono, cubre parte de la vara de la cruz en algunas parroquias” (RAE). En el año 1803 se habían comprado dos mangas nuevas que se trajeron desde Toledo. Y lógicamente se habían quemado.

[9] El incremento de la vida era evidente, teniendo en cuenta que apenas 40 años antes (ver la entrada de la hipoteca de 1768) una casa decente podría valer 3.000 reales. Y una muy buena vivienda sobre 6.000.

[10] En el libro de difuntos la letra y firma característicos de cura Caleya cierra el año 1814. La siguiente, de primero de marzo, y sucesivas, están firmadas por Fray Celedonio de Villanueva, por ausencia del párroco titular. Quiero recordar que se encuentra entonces en la provincia de Toledo con un destino nuevo.

[11] En 1791 había 250 vecinos. Serían aproximadamente 1100 o 1200 habitantes, en el mejor de los casos.

[12] Siempre hemos escuchado de nuestros mayores que la imagen del Cristo del Amparo fue escondida en una covachuela en la mata de Huerta Cabeza. Es posible, como se esconderían otros bienes eclesiásticos y personales. La tradición oral es esa y si tenemos en cuenta que las personas que me lo contaban habían nacido hacia 1900, es muy fácil reconocer que su fuente estaba muy próxima en fechas y recuerdos. Hoy resulta difícil imaginar porque las distancias se han reducido visualmente y los espacios están mucho más abiertos y accesibles. Cuando era niño jugábamos en esa mata que hoy casi ha desaparecido.

 

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